Biohacking, luz azul y una nueva forma de terminar el día

¿Qué pensas cuando escuchas el termino biohacking?

Detrás del término hay una idea muy sencilla: entender cómo responde nuestro cuerpo al entorno y ajustar algunos hábitos para intentar sentirnos mejor.

Y uno de esos factores es la luz.

Tu cuerpo no mira la hora, mira la luz.

Durante miles de años fue bastante simple.

Cuando salía el sol había luz. Cuando se hacía de noche, la exposición bajaba drásticamente.

Nuestro organismo utiliza esa alternancia como una de las señales que ayudan a regular el ritmo circadiano, nuestro reloj interno.

Hoy la situación es bastante distinta.

Puede ser de noche afuera, pero seguimos rodeados de computadoras, celulares, televisores y luces LED.

Por eso, dentro del mundo del biohacking, cada vez se presta más atención no solamente a cuánta luz recibimos, sino también a qué tipo de luz y en qué momento del día.

Hay algo importante: la luz azul no es mala.

Durante el día forma parte natural de nuestro entorno. La cuestión aparece cuando seguimos muy expuestos a determinadas longitudes de onda durante las últimas horas de la noche.


¿Qué tienen que ver los lentes amarillos?

El amarillo no es solamente una elección estética.

Estos lentes funcionan como un filtro selectivo, reduciendo especialmente determinadas longitudes de onda de la zona azul del espectro.

Según la medición técnica del lente que elegimos para esta colección, la transmisión de la banda azul analizada es de apenas 9,57%, mientras que la transmisión luminosa total supera el 90%.

Eso permite reducir fuertemente una parte de la luz azul sin convertirlos en unos anteojos oscuros.

¿Te los ponés y dormís mejor?

No es tan simple.

El sueño depende de muchísimos factores: horarios, estrés, cafeína, actividad física, alimentación y nuestros hábitos diarios.

La luz también forma parte de esa ecuación.

Por eso no pensamos estos anteojos como una solución mágica para dormir mejor.

Los pensamos como una herramienta para quienes quieren prestar más atención a la luz que reciben durante las últimas horas del día.

No son anteojos para usar todo el día

Los pensamos para otro momento.

Cuando terminás de trabajar con la computadora.

Cuando mirás una serie.

Cuando agarrás el celular.

Cuando afuera ya es de noche, pero tu día todavía no terminó.

Una nueva colección inspirada en el biohacking y en algo mucho más antiguo que cualquier tecnología:

el ritmo natural entre el día y la noche.

No hicimos estos anteojos para usar todo el día. Los hicimos para terminarlo.

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